Hay un sabio refrán chino que dice así: "Antes de querer arreglar el mundo, da tres vueltas por tu casa". La frase se puede aplicar a esa actual legión de pedagogos, psicólogos, gurús, maestros idealistas, artistas, antropólogos, terapeutas, pensadores y, naturalmente, politicos profesionales o de afición que se sienten "interna y sinceramente" impedidos a arreglar el mundo, empezando por arreglar a los demás. Mejor sería que primero revisasen sus asuntos personales, su familia, sus relaciones amistosas y su vida en general y, si todo ello está en verdadero orden, la mejor manera de ayudar al mundo es empezar por tratar de ser uno mismo, alguien sano, ecuánime, amable, valiente y feliz. Si esto se logra de forma razonable, sucederá que ya no quedan ganas de resolver asuntos tan grandes como arreglar las siguientes generaciones o el mundo completo.

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