Nuestro día a día está lleno de momentos, en los que la belleza oculta de la vida, emerge a nuestra conciencia como si fuera un inesperado destello de luz. Sin embargo con demasiada frecuencia solemos estar ciegos ante estos momentos. Seguramente es porque estamos demasiado ocupados con nuestras obligaciones diarias, con nuestras idas y venidas, para lograr proporcionarle a nuestro corazón la calma necesaria, y poder escuchar de nuevo, aquellas canciones tan agradables que nos aporta tan gratos recuerdos.

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