El Wabi Sabi nos enseña que que lo rugoso, y lo orgánico e irregular desprende más belleza y autenticidad que lo uniforme. "Nada permanece, nada ha terminado y nada es perfecto". Estos fundamentos proceden de l observación directa del mundo natural, que está lleno de asimetrías y es en esencia perecedero. Las flores que nacen mueren y renacen; los cielos siempre cambiantes; el paso de las estaciones; en suma los ciclos de la vida y el universo, nos dice que todo está en cambio permanente. En la naturaleza nada está completo o acabado, porque el proceso de creación, se halla en marcha constantemente y no tiene principio ni final. Aquí reside su fuerza y su belleza. ¿Qué sentido tiene buscar la perfección en un mundo imperfecto y variable?

No hay comentarios:
Publicar un comentario