Hay que distinguir la depresión de la melancolía. Lo que separa a las dos es el grado de actividad. Ambas son formas de tristeza más o menos crónica que nos conduce, a una incomodidad duradera con el estado de las cosas. Frente a esta incomodidad, la depresión causa apatía, un letargo que se aproxima a la parálisis absoluta, y una incapacidad para sentir grandes cosas. Por el contrario, la melancolía genera en relación con la ansiedad, un sentimiento hondo, una turbulencia en el corazón que desemboca en un deseo de crear nuevas formas de ser y de ver. " La melancolía nos otorga el poder de experimentar la belleza".

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