miércoles, 7 de enero de 2026

FLUIR COMO UN GATO.

 


Cuando una persona fluye, es capaz de adaptarse a cualquier tipo de situaciones, tomando -sin apenas esfuerzo- las decisiones más acertadas en cada momento. El estrés y la fatiga son sustituidas por la creatividad y el entusiasmo, y hasta parece que los acontecimientos se alien con ella para ayudarla a alcanzar sus objetivos. Estos instantes sublimes suelen ser escasos y fugaces. En la vida cotidiana, confluyen egos, conflictos y obligaciones que interrumpen este flujo feliz y nos hacen sentir fragmentados.  ¿Por qué? Tal vez se deba a nuestro afán por analizar y diseccionar la vida, que detenemos bajo el microscopio de la  razón.

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