sábado, 14 de febrero de 2026

LA MELANCOLÍA

 


Debemos distinguir la melancolía de lo que la sociedad llama depresión. Hay que separar ambas en el grado de actividad. Las dos son formas de tristeza más o menos crónica, que nos conduce a una incomodidad duradera en el estado de las cosas. Frente a esta incomodidad, la depresión causa apatía, un letargo que se aproxima a la parálisis absoluta, una incapacidad para sentir gran cosa a propósito de nada en un sentido u otro. Por el contrario, la melancolía genera  en relación con la misma ansiedad, un sentimiento hondo, una turbulencia en el corazón que desemboca en un cuestionamiento activo del presente, en un deseo perpetuo por crear nuevas formas de ser y de ver.

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